Biblioteca / Aesop’s Fables

El asno que llevaba la imagen.

Una fábula atribuida a Aesop

El asno que llevaba la imagen.

Un asno llevaba una famosa imagen de madera por las calles de una bulliciosa ciudad, destinada a ser colocada en uno de sus grandiosos templos. Mientras trotaba, una gran multitud se reunió y se postró humildemente ante la imagen. El asno, malinterpretando sus gestos, creyó que la gente inclinaba la cabeza en señal de respeto hacia él.

Hinchado de orgullo, se erizó y se negó a dar un paso más, deleitándose en la adoración imaginaria. El conductor, al notar la terquedad del asno, se frustró. Levantó su látigo y golpeó los hombros del animal, exclamando: "¡Oh, cabeza dura y perversa! Aún no ha llegado el momento en que los hombres rindan culto a un asno".

Esta historia nos recuerda que es imprudente atribuirse el mérito de los logros o el respeto que legítimamente pertenece a otros.

La moraleja
No confundas la admiración por los demás como un reconocimiento de tu propio valor.

Preguntas de debate

  1. ¿Por qué crees que el Asno confundió la admiración de la multitud hacia la Imagen con respeto hacia sí mismo?
  2. ¿Cómo puede aplicarse la moral de esta historia a situaciones de la vida real?
  3. ¿De qué manera el orgullo afecta nuestro comportamiento y nuestras relaciones con los demás?

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