
El arquero y el águila.
En "El arquero y el águila", un águila mortalmente herida encuentra consuelo en el hecho de que la flecha que la alcanzó estaba emplumada con una de sus propias plumas, destacando una lección profunda de las historias morales. Reflexiona: "Debería haberme sentido mal, en verdad, al pensar que cualquier otra águila tuvo parte en esto", mostrando la profundidad de su aceptación. Esta cautivadora historia moral nos recuerda que, a veces, la fuente de nuestro dolor puede brindar consuelo, convirtiéndola en una de las mejores historias morales para inspirar resiliencia.


