
El Hombre de Principio.
En "El Hombre de Principios", un guardián de un jardín zoológico se encuentra con un hombre terco que busca refugiarse de la lluvia debajo de un avestruz, a pesar del peligro inminente que representa. El hombre, encarnando la esencia de una historia moral, insiste en quedarse hasta que el avestruz lo eche, habiendo ya tragado su paraguas, ilustrando la necedad de los principios rígidos sobre la seguridad práctica. Este cautivador cuento moral sirve como una historia corta y sencilla con una lección profunda sobre la importancia de la adaptabilidad frente al riesgo.


