Una fábula de Ambrose Bierce
Sátira para lectores mayores

Un hombre estaba en un bote, recogiendo madera flotante, cuando vio lo que creía que era un tronco. Sin embargo, al inspeccionarlo más de cerca, se dio cuenta de que era un caimán durmiendo. Pensando en lo útil que podría ser la criatura, comenzó a calcular cuántas tejas podría hacer para su nueva cabaña con su piel.
Satisfecho con sus cálculos, decidió actuar. Clavó su gancho de bote en la espalda del caimán, con la intención de reclamar su fortuna inesperada. De repente, el caimán despertó de su sueño y se sumergió en el agua, sobresaltando al hombre.
Al recuperar la compostura, exclamó: "¡Nunca antes había visto un ciclón como ese! ¡Se llevó el techo de mi casa!" El encuentro lo dejó tanto desconcertado como divertido, dándose cuenta de que a veces la fortuna llega de las formas más inesperadas.
La moraleja de la historia es que juzgar mal una situación o subestimar una amenaza potencial puede llevar a consecuencias inesperadas y desastrosas.
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