Una fábula de Ambrose Bierce
Sátira para lectores mayores

Una cierta ciudad, deseando comprar un sitio para un deformatorio público, obtuvo una asignación del gobierno del país. Sin embargo, los funcionarios consideraron que esta cantidad era insuficiente tanto para la compra del sitio como para el pago de comisiones razonables para ellos mismos.
Ante esto, los hombres encargados del asunto solicitaron una suma mayor, que fue rápidamente concedida. Creían que los fondos podían reponerse sin fin, por lo que continuaron solicitando más dinero, una y otra vez.
Finalmente, cansado de sus demandas incessantes, el gobierno declaró que estaría maldito si daba algo más. En consecuencia, decidió no proporcionar nada en absoluto, y al hacerlo, se sintió aún más maldito por la situación.
La moraleja de la historia es que la codicia puede llevar a perderlo todo, ya que las demandas implacables pueden resultar finalmente en ningún apoyo en absoluto.
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