Biblioteca / Aesop’s Fables

El campesino y el manzano.

Una fábula atribuida a Aesop

El campesino y el manzano.

Un campesino tenía un manzano en su jardín que no daba frutos; en cambio, solo servía como refugio para gorriones y saltamontes. Frustrado por su falta de productividad, decidió cortarlo. Tomando su hacha en mano, dio un golpe audaz a sus raíces.

Los saltamontes y los gorriones le suplicaron que no destruyera el árbol que les proporcionaba refugio. Le prometieron cantar para él y aliviar sus labores si lo perdonaba. Sin embargo, el campesino no prestó atención a su sincera súplica. Golpeó el árbol una segunda y luego una tercera vez.

Al llegar al hueco del árbol, para su sorpresa, descubrió una colmena llena de miel. Intrigado, probó el panal y lo encontró delicioso. Encantado por este nuevo tesoro, dejó caer su hacha y comenzó a considerar el árbol como sagrado.

En ese momento, se dio cuenta de que el interés propio puede motivar a algunas personas, llevándolas a apreciar el valor oculto en lo que alguna vez consideraron inútil.

La moraleja
A veces, lo que parece no tener valor puede contener un valor inesperado, y el interés propio puede llevar a una mayor apreciación de las cosas que inicialmente despreciamos.

Preguntas de debate

  1. ¿Qué crees que aprendió el campesino sobre el manzano al final de la historia?
  2. ¿Cómo ayudan los gorriones y los saltamontes a transmitir la moraleja de la historia?
  3. ¿Puedes recordar una ocasión en la que subestimaste algo o a alguien? ¿Cuál fue el resultado?

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