
Un cuervo atrapado en una trampa rezó a Apolo, suplicando su liberación. En su desesperación, prometió ofrecer incienso en el santuario de Apolo si era rescatado. Sin embargo, una vez liberado del peligro, el cuervo rápidamente olvidó su promesa.
No mucho después, el cuervo se encontró atrapado nuevamente. Esta vez, al pasar por el santuario de Apolo, hizo la misma promesa de ofrecer incienso, pero esta vez a Mercurio.
Pronto, Mercurio se le apareció y le dijo: "¡Oh, tú, el más vil de todos! ¿Cómo puedo creerte, si has renegado y traicionado a tu antiguo protector?"
Las acciones del cuervo sirven como recordatorio de la importancia de cumplir las promesas y permanecer leales a quienes nos han ayudado en momentos de necesidad.
La moraleja de la historia es que uno debe honrar sus compromisos y lealtad, ya que traicionar la confianza puede llevar a una pérdida de credibilidad y apoyo.
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