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La Comadreja y los Ratones

Una fábula atribuida a Aesop

La Comadreja y los Ratones

Una comadreja, inactiva debido a la edad y las dolencias, ya no podía atrapar ratones como solía hacerlo. En un astuto intento de engañar, se revolcó en harina y se acostó en un rincón oscuro, esperando atraer presas desprevenidas.

Pronto, un ratón, confundiéndolo con comida, saltó sobre él, solo para ser capturado instantáneamente y aplastado hasta la muerte. Este destino desafortunado le ocurrió a otro ratón, y luego a un tercero, junto con varios otros que siguieron.

Sin embargo, un viejo ratón, que había logrado evadir muchas trampas y lazos a lo largo de su vida, observó las travesuras de la astuta comadreja desde una distancia segura. Con aguda perspicacia, comentó: "¡Ah! Tú que yaces allí, ¡que prosperes en la misma medida en que eres lo que pretendes ser!"

En ese momento, el sabio viejo ratón comprendió el peligro del engaño y la inevitable caída que les espera a aquellos que dependen de la astucia.

La moraleja
La moraleja de la historia es que las apariencias pueden ser engañosas, y uno debe ser cauteloso con lo que parece demasiado bueno para ser verdad.

Preguntas de debate

  1. ¿Cuáles son algunos ejemplos de la vida real donde las apariencias pueden ser engañosas?
  2. ¿Cómo podría cambiar la historia si los ratones hubieran sido más cautelosos?
  3. ¿Qué lecciones podemos aprender desde la perspectiva del ratón viejo?

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