Una fábula de Ambrose Bierce
Sátira para lectores mayores

Al darse cuenta de que se acercaba a la muerte, un anciano llamó a sus dos hijos a su lado para explicarles sus últimos deseos. "Mis hijos," dijo, "no me han mostrado mucho respeto durante mi vida, pero expresarán su dolor por mi muerte a su manera. A aquel que lleve una hierba en su sombrero por más tiempo en mi memoria, le irá toda mi fortuna. He hecho un testamento en ese sentido."
Después de que el anciano falleció, cada uno de los hijos colocó una hierba en sus sombreros y las llevaron como señal de duelo. Pasó el tiempo, y a medida que ambos envejecieron, ninguno de los hijos estuvo dispuesto a ceder y quitar las hierbas de sus sombreros. Finalmente, llegaron a un acuerdo: el hijo menor se quitaría su hierba, y el mayor recibiría entonces la mitad de la herencia.
Sin embargo, cuando el hijo mayor fue a reclamar su parte de la herencia, descubrió que se había nombrado un albacea para administrar la herencia. Al final, tanto la hipocresía como la obstinación fueron castigadas de manera adecuada, dejando a los hermanos reflexionando sobre sus acciones y el verdadero significado del respeto y el duelo.
La hipocresía y la terquedad pueden llevar a pérdidas y arrepentimientos autoinfligidos.
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