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Los sesos del asno.

Una fábula atribuida a Aesop

Los sesos del asno.

Érase una vez, el León y el Zorro decidieron ir de caza juntos. Siguiendo el consejo del Zorro, el León envió un mensaje al Asno, proponiendo una alianza entre sus dos familias. Entusiasmado con la perspectiva de una alianza tan real, el Asno llegó ansioso al lugar de la reunión.

Sin embargo, al llegar el Asno, el León de repente saltó sobre él y exclamó al Zorro: "Aquí está nuestra cena de hoy. Vigila mientras tomo una siesta. ¡Ay de ti si tocas mi presa!" Dicho esto, el León se fue a descansar.

El Zorro esperó pacientemente, pero a medida que pasaba el tiempo y el León no regresaba, sintió hambre y curiosidad. Incapaz de resistirse, el Zorro decidió investigar y descubrió que el Asno no tenía cerebro. Rápidamente devoró el cerebro del Asno, satisfaciendo su hambre.

Cuando el León finalmente regresó, notó de inmediato la ausencia del cerebro y, con una voz terrible, exigió: "¿Qué has hecho con el cerebro?"

El Zorro, tan ingenioso como siempre, respondió con calma: "¡Cerebro, Su Majestad! El Asno no tenía ninguno, o nunca habría caído en tu trampa."

Y así, la astucia del Zorro lo salvó una vez más, demostrando que el ingenio siempre tiene una respuesta lista.

La moraleja
La historia ilustra que la astucia y la inteligencia a menudo pueden superar la fuerza bruta, y que aquellos que carecen de sabiduría pueden ser víctimas de su propia ingenuidad.

Preguntas de debate

  1. ¿Qué rasgos representan el León, el Zorro y el Asno, y cómo afectan estos rasgos sus acciones?
  2. ¿Cómo refuerza el final de la historia la lección moral?
  3. ¿Puedes recordar una ocasión en la que tuviste que usar la inteligencia para resolver un problema en lugar de depender de la fuerza?

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Buenas noches.

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