Una fábula de Ambrose Bierce
Sátira para lectores mayores

Mientras un Superintendente de División de un ferrocarril se enfocaba diligentemente en sus responsabilidades de colocar obstáculos en la vía y manipular los cambios, recibió una noticia alarmante: el Presidente del ferrocarril estaba a punto de despedirlo por incompetencia.
"¡Cielos santos!" exclamó. "¡Hay más accidentes en mi división que en todo el resto de la línea!"
"El Presidente es muy exigente," respondió el hombre que le trajo la noticia. "Cree que se podría lograr la misma pérdida de vidas con menos daño a la propiedad de la compañía."
"¿Espera que dispare a los pasajeros a través de las ventanas de los vagones?" replicó el indignado funcionario, clavando furiosamente un durmiente suelto a través de los rieles. "¿Me toma por un asesino?"
En ese momento, el superintendente se sintió frustrado e incomprendido. Creía que sus acciones eran necesarias para el funcionamiento del ferrocarril, pero la amenaza inminente de despido pesaba mucho sobre él.
La historia resalta lo absurdo de priorizar los intereses corporativos sobre la seguridad humana, enfatizando que la verdadera competencia debería medirse por el bienestar de las personas en lugar de meras pérdidas financieras.
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